No nos dimos cuenta como llegamos hasta allí de aquella manera y sin saberlo, nos estábamos gritando a la cara y la gente nos miraba.
Escupimos las palabras por la boca, escupimos porque no supimos decirnos, ni hablar lo que sentíamos y ahora, allí de pie en aquel lugar, en medio de la oscuridad y con los ojos llenos de lagrimas ... nos hacíamos daño como jamas pensábamos que nos lo haríamos.
Se trataba de decir aquello que jamas hubieras dicho , aquello hubieras guardado por no herir y exagerarlo y en un momento en el que la cosa no podía ir a mas, nos callamos.
Vimos como el dolor había echo mella en nuestros rostros.
Sentíamos un vacío en el interior, al menos mi corazón me dolía ,me dolía tan fuerte que podía sentir como se retorcía dentro de mi.
¿Como volveríamos a querernos después de aquella situación?
¿Como volveríamos a mirarnos después de hacernos tanto daño?
Pero sin querer, y a la vez, de nuestras bocas salieron dos palabras:
Tan grande y tan pequeño.
Y como si la magia nos hubiera embriagado porque no era nuestro momento, o quizás si pero nos queríamos demasiado, nos abrazamos.
Entendí que solo podía tener una discusión con él de esa manera y que solo él me abrazaría después de aquello.
Estuve tan cerca de perderle, que cada día estoy mas cerca de estar a su lado toda la vida.
