Se despertó aquel día con otra sonrisa,un minuto antes de que sonara el despertador.Era un día tan importante que la noche se había echo larga.
Mantuvo toda la calma que pudo aunque bien sabia que los nervios le estaban jugando malas pasadas.
No podía creérselo, hoy no solo volvería a verla, sino que ya no seria desde aquella ventana, hoy, intentaría volver a hablarle esperando que esta vez fuera con éxito.
Entro rápido a la ducha, se puso sus mejores galas(tampoco sin pasarse, no quería verse recargado), y sin dejar de mirar aquella pared, con aquel enorme reloj.
Ella era una persona de rutina, al menos cuando paseaba a su perro, sabia a que hora exacta podria encontrarla.
Cuando se mantuvo preparado, se tomo la tila de golpe para calmar sus nervios, bajo las escaleras corriendo de tres en tres y salio hacia la calle.
No sabia como actuar, no sabia que hacer, pensó que era un día perfecto para tener un perro con él, si claro, así todo seria mas fácil se dijo para si mismo...
Pero ese no era el caso, no había perro, esta vez si quería conseguir su objetivo tenia que sacarse las castañas del fuego él solito, así que miro una vez mas el reloj ,dio un profundo trago de saliva y se acerco a ella.
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